Un espontaneo! Hurra, pero…

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Llevo todo el día pensando en el artículo de Ignacio García Valdecasas hoy en El País. Vaya, qué bien, ¡uno que clama en contra del “odioso apartheid al que están sometidas las mujeres”! Dice lo que decimos cien veces al día cada una de nosotras, pero nos sorprende que es un hombre y que está en El País. Se lo agradecemos. Al menos yo se lo agradezco sinceramente.

En segundo término, pasada la eufória agradecimental, me digo muchas cosas:

1) que no basta con un goteo de unos poquitos de vez en cuando y a tiempo super-parcial.

2) Este artículo se pregunta ¿por qué?, se horroriza, se escandaliza, pero no explica nada. Como decía Luisa Posadas este verano en Mundos de Mujeres, No se trata de escandalizarse sino de buscar explicaciones y soluciones.

3) Siendo así que hay montones de feministas que han reflexionado sobre los mecanismos y ofrecen soluciones, ¿por qué no son estos los artículos que llegan generalmente a la prensa de amplia difusión? Me da que pasan mejor los descafeinados, aunque como decía Soledad Gallego Diaz en una ocasión, hay que reconocer que las mujeres feministas deberían intentarlo más.

4) Este artículo habla de “Personas que sufren discriminación jurídica desde Casablanca hasta el Pacífico o explotación permanente desde Asia central hasta el Golfo de Guinea“. Voy a mi bola del mundo y me pregunto: quiere decir que en el resto de la bola no sufrimos discriminación jurídica y explotación permanente? Él me contesta en el propio artículo: “Es cierto que la situación en el resto del mundo dista de ser perfecta, pero no hay comparación posible“. Bueeeeeno, vale. Pero sigue:”El homicidio de una mujer en España a manos de su pareja causa conmoción, aunque las autoridades apliquen con rigor una ley represora de la violencia contra la mujer. Y está bien que lo anterior sea como es, pero ¿qué ocurre cuando llegan noticias de crímenes de honor en Turquía o Palestina?” y termina el artículo: “¿Cuándo gritaremos que todas las mujeres de la tierra merecen el mismo trato legal y social?” y ahí ya me quedo anonadada al ver otra vez en el inconsciente del escritor este femómeno bastante frecuente de pedir la equiparación de todas las mujeres entre sí, pero no aún la equiparación de las mujeres con los hombres. No es hipersensibilidad quisquillosa, es que esta visión (las mujeres como personas) es necesaria para comprender los fenómenos que él denuncia y para explicarse cómo es que en occidente se asiste impasible a ellos.Y, por supuesto, para unirse a la lucha feminista de forma efectiva, aunque cualquier colaboración como esta también sea de agradecersi es a lo más a lo que podemos llegar. Pero que lo sepamos!

5)  De paso, entre todas las quejas por la impasividad, dice: “Ni siquiera el feminismo occidental se siente concernido“. Vaya, otro fenómeno frecuente. Yo lo llamo ‘juego del tiro al feminismo’. Es sistemático. Cuando un espontaneo como este se lanza a horrorizarse con alguna injusticia hacia las mujeres, en el 99% de los casos aprovecha para disparar contra las feministas, acusándolas de que no hacen nada. Lamentos como “¿dónde están las feministas?” etc, son un ingrediente impepinable en este tipo de artículos. Y eso ya es la repera, no os voy a decir a vosotras por qué (hartas como estamos de encontrarnos casi 100% mujeres en casi todo), pero llevo tiempo pensando en hacer una recopilación sobre las modalidades de este deporte de tiro.

El deporte tiene otras modalidades más amables pero igualmente desesperantes: Un amigo – colega – compañero altermundista, muy bien intencionado, llegó a hacer una lista solo de mujeres, específicamente para rebotarnos todos los emails esos de lapidaciones, ablaciones, asesinatos, violaciones, etc, ya sabéis, esos que leemos sin parar nosotras. Lo gracioso es que tenía otra lista mixta a la que mandaba un montón de otras cosas. Un día le escribí para decirle que seguramente las mujeres de su lista ya teníamos esos y muchos más, y que haría mejor en mandárselos a los hombres. Se ofendió. Con lo enrollado que él estaba siendo! Y en el trabajo igual. Cada vez que uno encuentra algo ‘de género’, me lo pasa muy contento, para que yo me lo lea. Yo muy agradecida, pero claro, más cuando se lo lean ellos y no sigan pensando que es ‘cosa de mujeres’. Así, ¿vamos a alguna parte? No me quiero poner pesimista. Viva el optimismo de la voluntad contra el pesimismo de la razón!

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Un comentario »

  1. hola maría.
    leí el artículo que comentas y me quedé con un sabor agridulce… ahora leo tus palabras y te felicito porque has puesto por escrito, has definido y has segregado lo que en mi inconsciente se quedaba hueco. Gracias! eres una crack!
    besitos,
    susana.

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