Más sobre la custodia compartida impuesta

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Carmen Castro y yo hemos escrito este artículo, publicado en Sin Genero de Dudas.

Sigo dándole vueltas al tema. El diálogo es muy difícil, tanto entre las personas afectadas como entre todo el mundo, porque se llega a la discusión con toda una vida por detrás. Toda una vida en la que se han visto los toros desde distintos lados de la barrera. Me escribe un hombre un comentario (que acabo de publicar) a mi anterior post sobre el tema, y creo ver ahí las claves del desencuentro.

Él dice que 1) se ocupaba del niño más que la madre pero 2) que no le creen sino que la creen a ella por ser mujer.

Lo primero es difícil (estadísticamente hablando) pero vaya, posible sí que es. Sin embargo, al final de su comentario lanza una observación:

Y, por cierto, me parece que el panorama que dibujas en tu artículo refleja la sociedad de los 80, no la actual. En mi entorno, todos somos padres implicados que disfrutamos del cuidado de nuestros hijos, y que hacemos tanto o más que las madres“.

Y ahí es donde veo una clave: las estadísticas que manejamos, y que puede consultar cualquier persona, no se refieren a los años 80 sino a la sociedad actual. Si empezamos por negar las estadísticas, ¿qué puede quedar de objetividad? Si alguien puede llegar a afirmar que en general (o más aún: todos) los padres hacen tanto o más que las madres… Pero creo que, precisamente, ese es un síndrome frecuente, y nos dice mucho sobre la situación.

Lo segundo es también ilustrativo: no puede abordarse el tema sin tener en cuenta que estamos en un sistema patriarcal en el que la palabra de un hombre vale, en general, más que la de una mujer. Hay muchos indicios de ello. El objetivo es la neutralidad, pero aún no hemos llegado ni muchísimo menos (me estoy acordando del anuncio de la prueba del algodón en el que, según los creativos que lo idearon, pusieron a un hombre porque según ellos un hombre tiene más predicamento). Puede ser al contrario en un caso concreto, es cierto; pero también tenemos que considerar que no suele ser asi. Y lo que resulta alarmante es que alguien piense que la razón de que la crean a ella sea que ‘es mujer‘. También puede pasar que alguna persona crea más a las mujeres por ser mujeres; pero ¿que lo hagan todas?, ¿o aún la mayoría?

Claro, que todo se puede negar… y en estas andamos: que a las mujeres casi nadie las cree y casi nadie les tiene en cuenta. y que hay muchos métodos para mandarles callar. Ese es el gran problema.

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  1. Bueno, yo no quiero polemizar mucho aunque no estoy de acuerdo con algunos de los argumentos que se utilizan en contra de la custodia compartida obligatoria. Creo que podría discutirse mucho más pero, como tu dices, discutir sobre algunas cuestiones que nos afectan vitalmente es imposible, sobre todo cuando las discusiones están viciadas con la presencia de intereses espurios, como la presencia de neomachistas o machistas sin más. En realidad, cuando le otorgan a la madre la custodia no es porque la crean o la dejen de creer, sino porque le asignan el rol maternal. Eso es en lo que los jueces creen. En realidad, se le asigna la custodia a la madre porque se supone que ese es su rol principal. Ni se la cree ni se la deja de creer, no es su credibilidad como madre lo que está en juego, ni la de él como padre, sino que lo que está en juego es el rol maternal. Estoy totalmente de acuerdo en que falta voluntad de hacer cambios estructurales, que serían los más justos y que la custodia compartida es empezar la casa por el tejado, pero a veces hay que aprovechar que se empieza por algún lado, aunque pueda tener algún efecto indeseado. Es cuestión de ver si los resultados finales compensan o no que en el camino se produzcan situaciones injustas en lo personal. Eso pasa constantemente. Podría poner muchos ejemplos de políticas feministas que empiezan la casa por el tejado y aun así las aceptamos como mal menor. En realidad, pocas, muy pocas políticas públicas feministas pretenden afectar a la estructura del patriarcado. En fin, no me quiero poner del otro lado porque no es mi lado y no soy neomachista. A pesar de que me lo han pedido, jamás polemizaria publicamente con este tema pero me reservo cierto derecho a disentir.

  2. Efectivamente, en todas las páginas que he visitado en favor de la custodia compartida impuesta, parten de dos premisas erróneas:
    1) Que en nuestra sociedad actual, el cuidado de los hijos está asumido por igual por mujeres y hombres (falso). Como ejemplo te diré que trabajo en una empresa de aproximadamente 1000 personas y el 100% de las personas que han solicitado reducción de jornada para cuidar de sus hijos son mujeres. Y algunas de ellas con muy buenos puestos y una brillante carrera profesional por delante.
    2) En aquellos casos en que se atribuye la custodia a la madre, el padre automáticamente “pierde” a los hijos o los ve como mucho un par de veces al mes (falso). Los regímenes de visita que se están dictando últimamente distan mucho de consistir en 2 visitas al mes y tratan de favorecer al máximo el contacto del padre con los hijos. En todos los casos de divorcio de mi entorno, si el padre ve a los hijos sólo 2 veces al mes es porque incumple voluntariamente el régimen de visitas establecido.
    Por tanto, si estas 2 premisas son las bases sobre las que se asienta la custodia compartida impuesta por vía judicial, mal vamos. Realmente me aterra las consecuencias que esto pueda tener para los menores en un futuro.

  3. Estamos pensando en montar una asociación contra la custodia compartida impuesta. ¡Y necesitamos voluntari@s que nos echen una mano! Aquellas personas que puedan y quieran colaborar, que nos escriban a través de nuestro blog:
    http://contralacustodiacompartidaimpuesta.blogspot.com/
    O bien a través de Facebook:
    http://www.facebook.com/pages/No-a-la-custodia-compartida-impuesta/112834372101937?v=wall&ref=mf
    Gracias!

  4. La custodia compartida núnca es ni será impuesta. Se puede renunciar a ella, tanto si eres hombre como si eres mujer. Se tiene ese derecho, en este caso en los dos sexos. El problema es no querer compartir la misma con otra persona que tiene los mismos derechos y obligaciones como progenitor.
    Hay hombres que así lo quieren hacer y ,de momento, se les ha negado esa posibilidad por ser hombres.
    Las estadísticas, de las que aquí habláis mucho, son sólo, y como especialista lo sabes, un muestreo, algo que indica que un cuerpo con los pies en un congelador y la cabeza en un horno, está a la temperatura ideal en su conjunto. Sólo tenéis en cuenta parte del problema, el que os afecta como género. Sin tener en cuenta a las personas, independientemente del género. Eso, no es igualdad.

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