Archivos Mensuales: marzo 2012

La hora de la igualdad de derechos

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Hoy en El País. Estoy contenta de este granito de arena contra la reforma laboral y por el cambio estructural hacia la igualdad.

TRIBUNA

La hora de la igualdad de derechos

Todas las personas deben contar con la posibilidad de cuidar a sus criaturas conservando su puesto de trabajo y su salario completo.

Esta recesión se encuentra con otro género de mercado de trabajo: las mujeres son ya el 45% del total de personas ‘activas’; y tienen mayor grado de formación que los hombres. Además, mientras la tasa de actividad masculina está en descenso, la femenina continúa aumentando. En parte deseo y en parte necesidad, lo cierto es que las mujeres no están dispuestas a irse a casa. Pero ¿cómo les va? Lee el resto de esta entrada
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La mala cabeza del Ministro Gallardón

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Suscribo las palabras del Ministro de Justicia ayer en el Congreso: ‘pienso en el miedo a perder un empleo como consecuencia del embarazo’. No es un gran descubrimiento pero ¡qué bien que piense en ello! Se le agradecería la comprensión al Sr. Ministro si 1) facilitase el aborto a todas las mujeres que tienen ese miedo tan comprensible y fundado; y 2) ayudara a poner condiciones para que todas las mujeres empleadas pudieran tener criaturas sin necesidad de dañar su empleo, de tal forma que ese miedo se redujera (ya sabemos: universalización de la educación infantil, permisos iguales e intransferibles, las 35 horas semanales, etc etc…). Con estas dos condiciones disminuirían los abortos y aumentarían los embarazos deseados. O sea, si fuera verdad, todas las personas tan contentas.

Porque, si vamos a ver, en teoría tenemos muchísimos puntos de acuerdo: no nos gustan los embarazos no deseados y nos encantan las criaturas. Además, el miedo a perder (o a no adquirir) el empleo como consecuencia de la maternidad (real o hipotética) afecta a todas las mujeres, madres o no. Así que todas esas facilidades para compatibilizar maternidad con empleo de calidad son urgentes; cuando se hagan realidad podremos empezar a hablar de igualdad en el empleo.

Pero claro, el Ministro no razona así. Lee el resto de esta entrada

La RAE ataca de nuevo

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No hay que alarmarse, es normal, puesto que cabalgamos. La lengua está viva, avanza, y es lógico que las estructuras ancestrales se resistan. La última vez que se hicieron notar estos graciosos señores (¡no es masculino genérico!) fue cuando la discusión de la Ley de Igualdad. Entonces, para las navidades de 2006/2007 nos obsequiaron con esta broma de felicitación. Algunas os acordaréis. Aunque parezca increíble, es cierto que la enviaron. ¡A eso se dedicaron! Pero algo ha cambiado. Aquél gesto fue mucho más burdo, ni siquiera se vieron obligados a razonar su postura. Y entonces nadie estuvo de nuestra parte. Esta vez, sin embargo, ya no es un asunto de mujeres: también fuera del feminismo se está reconociendo que el lenguaje es sexista. ¡Bienvenido sea el debate una vez más, y gracias a los señorEs académicOs por activarlo!Image

Aborto (1)

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Como muchas mujeres españolas, estoy obsesionada con el retroceso en la legislación sobre el aborto que se está preparando en nuestro país. Volveré sobre esto, pero hoy quiero compartir un artículo que me llega por email. Es de un hombre empeñado en la lucha por la igualdad (de esa especie rara llamada ‘hombres igualitarios’).

El aborto en el túnel del tiempo

José Ángel Lozoya Gómez

Miembro del Foro  y de la Red de Hombres por la Igualdad

A finales de 1978, en Valencia, una amiga me contó que pertenecía a un grupo que hacia abortos clandestinos para luchar por su legalización y me pidió prestado el piso para hacer los que tenían concertados para esa tarde. Accedí porque no encontré ningún motivo para negarme, sin imaginar que ese acto de solidaridad me iba a cambiar la vida. Lee el resto de esta entrada

¿Conciliación?

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Conozco a una inmigrante sin papeles que trabaja como empleada de hogar interna en una casa de Barcelona. Lleva allí tres meses y cobra 800 euros al mes por un horario que es esencialmente todo el tiempo: tiene pactadas una hora de descanso en medio del día y libra las tardes de jueves y domingos, pero ni siquiera eso se cumple siempre. Terrible, no? Comprenderéis que no esté muy contenta y quiera otra cosa (por cierto, es de toda confianza, si alguien sabe de algo que me lo diga).

Pero hoy lo que me tiene obsesionada es lo que me contó ayer. Me dijo que ahora es ‘más duro’. ¿Por qué? Porque, ahora que el bebé tiene casi tres meses, ‘la Señora’ ha empezado a irse de viaje de trabajo y la deja sola al cargo; así que ella está abrumada con tanta responsabilidad y con tanto trabajo, porque ahí ya de los descansos pactados ni hablamos.

Seguro que algunas personas verán detrás de esta historia una madre irresponsable y explotadora. Yo veo una madre estresada sufriendo horriblemente por tener que dejar a su bebé en manos de alguien a quien solo conoce desde hace tres meses. Veo una mujer haciendo equilibrios imposibles en su puesto de trabajo para que no la echen, pensando en su bebé y llamando a escondidas a mi amiga a ver cómo está. Veo a mi amiga sin saber si decirla que la criatura llora… y veo al bebé contagiado de tanto estrés y tanto sufrimiento.

Veo también, aunque resulte difícil verlo, un padre invisible y ausente, porque tengo el dato de que hay un padre y que está viviendo en la casa. Del padre no puedo ver nada más: no sé si estará estresado, si sufrirá… ni siquiera sé si viaja o no viaja. Lo que sí supongo es que no tiene que hacer tantos equilibrios en el trabajo, porque sé que no es él el que llama para ver cómo se encuentra el bebé y, es más, a efectos de la empleada doméstica él ni existe (solo ‘la Señora’).

Y veo unos Gobiernos irresponsables que la única vía que nos ofrecen es esta, porque este es el sistema de ‘conciliación’ que tenemos. Es verdad que ‘la Señora’ podría ser más generosa, pero desde luego nunca podría pagar ese trabajo super-delicado y de altísima confianza como se merece. Y, aunque pagara más, siempre estará dejando a su criatura en manos de una desconocida. Nadie negará que cualquier madre (y padre, creo) ganaría en tranquilidad dejándole en una escuela de educación infantil (Sr Ministro Wert: E-DU-CA-CIÓÓÓN!!!!). Pero no es fácil encontrarla y menos para esa edad. Además, no hay escuela que sustituya estos horarios maratonianos ni a estos padres que no se implican.

Es verdad que el padre podría implicarse más, pero ¿alguien se preocupa de decírselo? Te dicen que conduzcas bien, pero no que cuides a tu criatura. Es más, te dicen que para eso está la madre, que si eres padre con 15 días de permiso vas que chutas.

Y para qué hablar de la situación de mi amiga. Quiere que la deje salir ‘la Señora’, pero tiene miedo hasta de ir por la calle, nadie que no lo sufra puede saber lo que es ser inmigrante sin papeles.

Y a esto lo llaman ‘conciliación’. ¡Pero si nos estamos matando!